Josep Thomas fue el fundador de Tipografía Thomas, una empresa que se dedicaba a la edición, la impresión y el fotograbado, y que llegó a ser una de las imprentas más conocidas del país. Con el negocio consolidado, Thomas decidió trasladar la actividad empresarial a una nueva sede, cuyo proyecto encargó a Lluís Domènech i Montaner. Domènech planteó un edificio con planta baja y sótano para ubicar el negocio y un piso superior destinado a vivienda para la familia. De la Casa Thomas destaca el gran arco escarzano sin particiones, que permite la entrada de luz tanto a la planta baja como al sótano.
La fachada estaba compuesta por un cuerpo central con un gran ventanal que ocupaba casi la altura de una planta, una galería en el primer piso y una crestería que coronaba el edificio. El cuerpo visible desde el nivel de la calle, de planta baja y primer piso, producía un efecto de achatamiento debido al gran tamaño del ventanal. Domènech compensó este efecto proyectando dos cuerpos simétricos a cada lado, más elevados y coronados por detalles escultóricos de piedra combinados con elementos de forja.
En la planta baja de esos dos cuerpos, situó dos entradas, que conducían a la imprenta y al piso familiar.
El paramento de la fachada está trabajado con piedra de Montjuïc, incluida la baranda corrida del primer piso, que muestra representaciones de girasoles encadenados. Domènech abre la logia del primer piso con columnas jónicas con fustes estriados y elementos zoomorfos, vegetales y florales que las rodean. Combinó el trabajo de piedra de la fachada con la cerámica esmaltada y con botones cerámicos en relieve decorados con la técnica del reflejo metálico.
La entrada de la escalera que conduce al piso principal está revestida con el mismo tipo de cerámica y destacan la barandilla y los relieves escultóricos de piedra con figuras zoomorfas.
En 1912, los hijos de Josep Thomas decidieron ampliar el edificio levantando otras tres plantas. Francesc Guàrdia i Vial, encargado del proyecto de reforma, construyó los nuevos niveles manteniendo el estilo domenequiano y trasladando la crestería escultórica a la parte superior, respetando así la obra original de Domènech.
La planta baja acoge actualmente la tienda de muebles Cubiñá, y está abierta al público en horario comercial.